La Vita Stessa

Cuando Arriba la Armonía

El miedo a seguir esperando eso que demora en llegar,

y el cansancio de una noche con el overol incólume.

El incordio de un despertar lleno de colmos. Lejano está el hogar.

Entonces, al momento de tener la sangre en los bolsillos,

el dinero en el corazón y la felicidad empeñada, vuelve sin más.

Llega el alma y hesita de lo que parece placer, "ahí, ahí se ven, pequeños brillos" 

Pero pretende que ya sucedió, la congoja, algún día debía acabar.

¿Y ahora qué?

Despabilar con la ligereza de una luz sin causa, que porque ya no hay oscuridad.

El sentimiento busca automáticamente una razón para luchar,

pero ya no la hay.

Tal vez lo único que quiere el corazón, es tener algo que odiar,

porque cuando los problemas se escapan sin solución,

aveces, un sinsabor colma la boca.

Con todo eso, el que tiene un día sin mayores afanes,

ha de darse por bien servido, aún si la apatía le sobra.

Porque mejor pecar por ignorante, que por tal sabido.



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